PREFACIO
Amable lector; el Camino a los cielos es
empinado, Jesús El Cristo lo dijo en repetidas ocasiones. Su cuesta es larga y
pesada. ¿Quién pues se atrevería a iniciarla cargado? Las riquezas y bienes
materiales son, en dicha subida, pesada carga para aquel que temeroso y a
la vez valiente inicie el ascenso
anhelado, ¡Ve liviano! abandona esa inútil y pesada carga,
¿De qué te sirven las riquezas, si engendran
mas vicios, deseos y pasiones? Deshácete de ellas. Dalo a los necesitados. Así
comprenderás lo que nos dijera el Gran Kabir de Galilea: “Mi reino no es de este mundo”. Si buscamos a Dios
debemos hacerlo siguiendo las enseñanzas de este Venerable Maestro.
Observad y seguid las Reglas de Oro; ellas se
practican dando de nosotros mismos todo lo que tenemos, ya sea bienes,
sabiduría o medicina. Si hallásemos en nuestro camino un menesteroso, le
brindaremos nuestro apoyo; si un enfermo, procuraremos sanarlo; si a un
ignorante de la Sabiduría, lo instruiremos en ella. Solamente haciendo el bien
podremos hallar la Paz del Espíritu.
Os entregamos la presente lección Esotérica que
contiene las Divinas Medidas para la edificación del Templo del Dios Vivo, que
es tu propio cuerpo. Si eres de los llamados, puedes con paciencia y amor ponerla por obra; los
Maestros de la Luz os ayudaran y los cielos, se os abrirán para que puedas ver, tocar y palpar cosas
inefables.
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